8 consejos de servicio al cliente que todo empleado minorista debe tener

Tratar con clientes a veces exigentes, a veces malhumorados, a veces abiertamente hostiles puede ser el mayor desafío que debe enfrentar cualquier empleado minorista. El comercio minorista coloca a todos los empleados en una verdadera posición de relaciones públicas porque la forma en que los empleados tratan a los clientes se refleja en el negocio como un todo. Es por eso que la gerencia generalmente insiste en que todos los empleados posean excelentes habilidades interpersonales, incluso si esos empleados no pasan sus días detrás del escritorio de servicio al cliente. Por lo tanto, no importa si es un empleado de almacén, un cajero o un gerente de piso, puede aprender una u 8 al examinar estas habilidades de servicio al cliente que todo empleado minorista necesita saber para tener éxito.

1. Sea paciente

Este es Servicio al cliente 101. El simple hecho de ser paciente también puede ser más difícil de lo que parece. Un cliente, especialmente uno agitado, realmente puede poner a prueba su paciencia con demandas o quejas. Solo recuerde que las necesidades y emociones de su cliente están antes que las suyas. Tómese el tiempo para escuchar los problemas de su cliente sin permitirle dominar la conversación o distraerlo de sus deberes. Cuando descubras el problema y cómo puedes resolverlo, finaliza la conversación educadamente para que puedas ocuparte de la solicitud de tu cliente. La mayoría de los clientes apreciarán un rápido final de sus despotricaciones si creen que sus necesidades están a punto de ser satisfechas.

2. Manténgase positivo, pase lo que pase

No espere a que el cliente establezca el tono de una discusión, porque uno descontento probablemente no se preparará para el intercambio más placentero del mundo. Salude a todos los interesados ​​con una sonrisa y un alegre, “¿En qué puedo ayudarlos?” Con suerte, su positividad se contagiará al cliente para que el tono de la conversación no se desvíe.

3. Prepárate para cualquier cosa

Una cosa que cualquier trabajador minorista aprende rápidamente es que la jornada laboral es impredecible. Las cosas pueden ir bien durante horas, pero todo lo que se necesita es que un amargado atraviese la puerta para que la jornada laboral tome un giro equivocado. Así que siempre esté preparado para cualquier eventualidad. Recuerde que está en el trabajo y debe brindar un servicio al cliente de calidad en un centavo, independientemente de su propio estado de ánimo.

4. Conoce tu negocio

Pocas cosas frustrarán más a los clientes necesitados que la idea de que están hablando con alguien que no puede ayudarlos. Además, pocas cosas son más frustrantes o desconcertantes para los empleados minoristas que sentir que no saben lo que quiere un cliente. Prevenga esas situaciones conociendo los entresijos de todos los aspectos de su negocio. Por ejemplo, es posible que no trabaje en layaway, pero aún debe saber qué es en caso de que un cliente quiera pagar un artículo en una fecha posterior. Tener una respuesta a cualquier pregunta tranquilizará al cliente y te mantendrá en control de todas las situaciones.

5. Perfecciona tus habilidades de comunicación

Otra clave para mantener el control es comunicarse bien. Esto no solo significa hablar de manera audible, segura y adecuada. También requiere que seas consciente de tu propio lenguaje corporal. Mantener contacto visual con el cliente. Descruzar los brazos. Párate derecho. Estos rasgos transmiten el aire de confianza que hará que sus clientes se sientan como si estuvieran en buenas manos.

6. Encuentra el problema

Si bien es su deber comunicarse siempre bien, no siempre puede esperar lo mismo de sus clientes. Sin embargo, sigue siendo su trabajo ayudarlos. Por lo tanto, es posible que deba analizar algunas conversaciones irrelevantes o confusas para descubrir qué es exactamente lo que quiere su cliente. Ese debe ser su objetivo, sin importar cuán enojado o confuso sea el lenguaje que se le presente.

7. Lee entre líneas si es necesario

Por lo general, no tiene que ser un experto en lenguaje corporal para leer a sus clientes de manera efectiva, ya que los clientes tienden a expresar claramente sus estados de ánimo. Sin embargo, algunos pueden ser complicados. Por ejemplo, un cliente puede pedir ayuda con un problema relacionado con el trabajo en particular, pero la agenda real es que él o ella se siente solo y solo quiere hablar con alguien. En tales casos, sea cortés, sea sensible, pero termine la conversación lo más rápido posible para que pueda continuar con sus deberes. En otros casos, los clientes podrían estar buscando pelea. Nunca muerdas el anzuelo. Lleve la confrontación a una conclusión lo más rápida y educada posible, y si es necesario, simplemente aléjese y permita que la seguridad intervenga antes de que las cosas se salgan de control.

8. Mantente fresco

No importa cuál sea el tono o el problema del cliente, siempre debes saludarlo con profesionalismo. No dejes que te inquieten. Mantén tu humor. Adopte el personaje como si estuviera representando el papel del mejor representante de servicio al cliente del mundo, incluso si su trabajo principal es llenar los estantes o trabajar en la caja registradora.

Recuerde siempre que usted es un miembro importante de la organización y es su trabajo representar a la empresa de manera positiva, competente y tranquila siempre que trate con sus clientes.

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