¿Pueden los empleadores determinar su clase social al mirar su currículum?

Esta es una pregunta extraña, y es posible que nunca te la hayas hecho al enviar un currículum a posibles empleadores. Claro, asumes que los empleadores te evaluarán en función de la experiencia y la educación universitaria. Sin embargo, ha surgido una investigación reciente que sugiere que hay un factor adicional que entra en juego cuando los empleadores navegan a través de los currículums: la clase social.

Puede preguntar cómo los empleadores pueden enterarse de algo que no se menciona explícitamente en un currículum. Lauren Rivera, profesora de la Kellogg School of Management y colaboradora de Revisión de negocios de Harvard, se dispuso a responder a esta pregunta exacta. Analizó los principales bufetes de abogados del país y llegó a una hipótesis: si todo lo demás se mantiene igual, las personas de entornos de élite tienen más probabilidades de obtener entrevistas que sus contrapartes menos privilegiadas. Cada año, miles de estudiantes solicitan pasantías en estos bufetes de abogados. Sus currículums son prácticamente iguales. Tienen un buen GPA, gran experiencia y están en revisión legal. ¿Quién recibe la entrevista? Ahí es donde la investigación de Lauren se vuelve interesante.

A pesar de que nos gustaría pensar que las personas ganan oportunidades en función de sus propios méritos y trabajo duro, parece que no siempre es así. Con base en investigaciones previas en el Número de diciembre de 2016 de Revista de sociología estadounidense, Lauren descubrió que la contratación en los mejores servicios profesionales está sesgada hacia candidatos de clase superior. Realizó un experimento de campo utilizando el método de auditoría de currículos, que consiste en asignar diferentes criterios a los currículos y enviarlos a los empleadores para ver la probabilidad de que el candidato sea llamado nuevamente para una entrevista.

La pregunta que puede estar haciendo es buena: ¿cómo identifica la clase social en un currículum? La respuesta es a través de actividades extracurriculares. Aquí hay un desglose de los elementos del currículum de Lauren que usó en esta prueba de campo:

¿Puedes identificar qué estudiante es de una clase social más rica? Obviamente, la vela, el polo y la música clásica son indicadores de alguien que ha disfrutado de una educación más privilegiada, mientras que alguien que practica atletismo es menos probable que tenga ese origen. Lo importante a tener en cuenta aquí es que todos los componentes educativos y relacionados con el trabajo son prácticamente iguales. Los candidatos están igualmente calificados.

Aquí es donde los resultados se ponen interesantes.

Lauren descubrió que los empleadores favorecían mucho a los hombres de clase alta en comparación con los otros 3 grupos (mujeres de clase alta, mujeres de clase baja, hombres de clase baja). ¿Por qué pasó esto? Para explorar más el tema, Lauren y su equipo realizaron un experimento de seguimiento en el que entrevistaron a 210 abogados adicionales de todo el país y le pidieron a cada abogado que evaluara los mismos currículos que usaron en su experimento. Los resultados mostraron que preferían entrevistar a hombres de clase alta por encima de todos los demás candidatos.

Lo interesante de este estudio de seguimiento es que Lauren y su equipo pudieron averiguar por qué. Los abogados consideraban que los candidatos de clase alta de cualquier género encajaban amargamente en la cultura y la clientela de los grandes bufetes de abogados. Curiosamente, aunque se consideraba que las mujeres de clase alta encajaban bien, fueron rechazadas porque los abogados creían que serían las menos comprometidas con el trabajo de cualquier grupo. Citaron a la familia como la razón principal por la que una mujer de clase alta abandonaría el trabajo. En general, los abogados simplemente no querían correr el riesgo.

Estos hallazgos nos dicen que, a pesar de nuestro mito nacional de que “el trabajo duro vale la pena”, existen factores adicionales que entran en juego. La clase social en la que crecen las personas puede determinar en gran medida qué tipo de trabajos y salarios pueden obtener. Si bien no existe una solución simple para el sesgo inherente que favorece a los hombres ricos, se pueden tomar medidas para mitigar el sesgo tanto como sea posible. Deshacerse del requisito de enumerar las actividades extracurriculares y reducir los nombres a iniciales son solo algunos de los primeros pasos importantes que podrían marcar una gran diferencia cuando se evalúan los currículums y, eventualmente, podrían brindarles a todos una oportunidad verdaderamente igualitaria.

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